El acto de fonar, es decir, de producir un sonido a nivel de laringe a una frecuencia específica relacionada con el sexo y morfofuncionalidad cordal, no es suficiente para emitir un mensaje inteligible y con significado para el oyente. Hacen falta muchos elementos agregados a éste simple acto. Ese sonido debe pasar por las cavidades de resonancia y hacer que ellas actúen de manera idónea según los preceptos fonéticos y fonológicos de la lengua materna, que en éste caso es el español venezolano, así mismo los fonemas del árbol fonético deben ser elegidos correctamente y expresados según el punto y el modo de articulación para que el acto fonoarticulatorio sea completado. También es importante durante la fonoarticulación cuidar de los aspectos suprasegmentales del discurso los cuales imprimen las características relevantes para que sea comprendida el habla dentro del contexto en el cual se desenvuelve el hispano parlante. No se debe dejar de lado el rol preponderante que juegan los sentidos y las ramas sensoriales; así como las delicadas y muy especializadas redes neurológicas que obedecen a acciones voluntarias e involuntarias durante la fonación, este es el caso de la retroalimentación auditiva para la autorregulación del timbre, tono, entre otros procesos.
Hay personas que tienen gran facilidad para la comunicación porque poseen una voz agradable una articulación precisa y son elocuentes; éstos aspectos son considerados básicos para quienes quieren hablar bien, pues de ésta manera captan la atención del oyente desde el primer instante. Otros individuos no tan privilegiados deben construir y hacer uso de recursos para hablar bien; tales como: usar una adecuada voz, tener claridad articulatoria, hablar sin cansancio vocal, poseer control de la respiración, erigir una postura corporal correcta, administrar los gestos y las miradas al hablar, es decir, deben entrenarse en el arte de desarrollar los elementos fundamentales para ejecutar una comunicación ideal, tanto en lenguaje espontáneo como en el canto. Cuando existe una alteración al fonoarticular, por grande o minúscula que se evidencie, trae como consecuencia una desviación de la atención del oyente y por tanto el contenido a transmitir se ve afectado por la distracción que propicia el emisor durante el canto o habla distorsionada.
Los profesionales de la voz, hoy en día precisan de un equipo multidisciplinario (fonoaudiologo especializado en voz, terapista del lenguaje, otorrinolaringólogo, fono cirujano, fisioterapeuta, profesor de canto, especialistas en técnicas específicas según el área donde se desenvuelven, entre otros) que apoyen su actuación, pues son objetivo de constantes evaluaciones y críticas de toda índole, por lo que requieren transmitir credibilidad, energía dinamismo y habla adecuada. Aquellos que se olvidan de éste trabajo conjunto acaban dando muestras de habla ineficiente, disminución de la auto-confianza, evitando situaciones públicas, sociales y hasta familiares que le enfrenten a su problema, conduciéndolos hasta el fracaso. Estas personas comienzan a hablar hacia el interior de su propia boca, de forma monótona y no aprovechan sus habilidades naturales. Es entonces, que los expertos profesionales involucrados en el perfeccionamiento del proceso de la comunicación humana pueden ayudarlos a salvar los obstáculos, en primer lugar, identificando esas habilidades naturales, valorizándolas, resaltándolas, para concebir una auto-percepción o auto-conocimiento corporal, en todos los ámbitos: postura corporal general y específica de los órganos de la producción hablada; relajación, actitud motora ideal y estiramiento muscular general y específico; respiración costo-diafragmática generalizada a todas las posiciones; dominio de las técnicas para hacer uso e higiene vocal, proyección, entonación, énfasis, pausas y melodía de la voz; impecable articulación del habla; ritmo al fonoarticular; lenguaje corporal en cuanto a gestos y miradas. Todos estos elementos conducidos por manos expertas, deben conducir al estudiante de ésta cátedra hacia una actuación más fiel y evitando imágenes negativas en lo que a la neumofonoarticulación se refiere.
Todos los sujetos que pretenden alcanzar los objetivos antes descritos, obligatoriamente “DEBEN” desarrollar el auto conocimiento corporal para facilitar la administración de sus actos elocutorios ante su entorno profesional. Las personas que tienen como meta desarrollar una comunicación eficiente necesitan expresar al mundo verbal ( a través de la articulación) y no verbalmente (aspecto físico, modo de vestir, actitudes, gestos, etc), sus condiciones exitosas, pero ello pasa en primer lugar por reconocer sus propias deficiencias para lo cual hay que someterse a evaluaciones especializadas por parte del equipo multidisciplinario que generará las líneas de actuación para el trabajo, y así vencer las dificultades de la comunicación. Por otra parte, el estudiante tiene que dejar de lado las preocupaciones exageradas, tales como recelo o miedo de fallar o ser objeto de críticas expertas, pues éste punto constituye un paso importantísimo para superar sus propias dificultades.
Sólo la práctica disciplinada y sistemática de las habilidades neumo- fono- articulatorias como parte del ejercicio profesional, brindan seguridad y confianza, hasta que posteriormente sean estabilizadas y automatizadas en la vida diaria discursiva.