Hablar de técnica vocal hoy día se ha vuelto bastante polémico y la razón es que la voz como instrumento musical se ha diversificado increíblemente, heredando matices interculturales, nuevas propuestas, modas pasajeras, y estilos que con la súper información y el apresurado paso de esta era ya han perdido sus propias fronteras. No hablo de nada bueno ni de nada malo, es sencillamente lo que está pasando.
Probablemente la técnica vocal mas difundida o quizás la más estandarizada sea la del Bel Canto o Canto Bello, la cual debe su existencia al auge que tuvo la ópera en los países europeos, principalmente en Italia, Alemania e Inglaterra. Esta es una técnica con una funcionalidad muy precisa: que la voz tenga la solvencia acústica para poder tener presencia delante de la orquesta o por lo menos la proyección necesaria para abarcar un auditórium sin el uso del micrófono y que dentro de esta capacidad sonora logre cierto estándar estético.
¿Qué pasa hoy día? Primero, que ya tenemos el micrófono, por lo tanto la exigencia a nivel de volumen y sonoridad no es la misma, permitiendo así al cantante dedicar mas tiempo al desarrollo de otras habilidades musicales e interpretativas y segundo que la referencia del sonido vocal "bello" ya no está estandarizada. Por lo tanto queda difuso el horizonte hacia donde apunta el estudio de la técnica y por eso tenemos un inmenso mercado donde raramente encontramos cantantes técnicamente respetados por los entendidos académicos. Pero ¿podemos descalificar la efectividad de la forma en que muchos de ellos cantan?, no lo creo, sino no ganarían popularidad ni fueran tan queridas sus voces.
Entonces ¿dónde queda la técnica?, o mejor dicho, si la forma de cantar es tan aparentemente caprichosa ¿por qué ocuparse de estudiar el canto? Existen varias razones por las cuales sigue siendo recomendable el estudio de la voz, por ejemplo: un buen conocimiento del instrumento vocal nos ayuda a evitar malos hábitos que sacrificarían su longevidad, un buen entrenamiento músico-vocal nos aporta mayores herramientas para ampliar el abanico de posibilidades interpretativas, la acertividad en la afinación genera un discurso musical mas afable y empático con el acompañamiento musical. Pero por sobre todas estas cosas, el estudio de la voz nos acerca al conocimiento real y reflexivo de lo que estamos haciendo, es decir tomamos conciencia y responsabilidad de nuestro instrumento.
Por lo tanto y en la medida que el trabajo técnico progresa, logramos obtener una apreciación más objetiva del proceso, permitiéndonos clarificar nuestras metas e incrementar nuestras capacidades. No podemos olvidar nunca que la voz es un instrumento adherido a nuestra realidad física, a lo que somos, a nuestro cuerpo, por lo tanto todo progreso vocal requiere necesariamente de un progreso personal y tal desarrollo no tiene otro objetivo que encontrar nuestra propia voz.