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¿Profesor de canto o coach vocal?

A finales de los años 90 escuché por primera vez el término “coach vocal”, el cual comenzaba a usarse cada vez de manera más usual en el terreno del canto y de la música de mi país, Venezuela. Como era razonable, pensé que se trataba de una manera presuntuosa de llamar a un entrenador vocal, es decir, profesor de canto. Mi razonamiento apuntaba a que un coach en el ámbito deportivo es un entrenador. La confusión sobre si hay o no diferencias entre profesor de canto y coach vocal no fue sólo mía, de hecho, a día de hoy existen bastantes áreas grises en este sentido. Hay quienes defienden la idea de que son lo mismo, y otros argumentan ferozmente que representan roles completamente diferentes. En mi investigación para escribir estas líneas encontré posturas bastante opuestas, algunas muy confusas. A continuación trataré de argumentar mi opinión al respecto, por supuesto respetando cualquier pensamiento contrario.

La problemática planteada puede tener su origen en que el término “coach vocal” alude a dos disciplinas de formación que carecen de metodologías claramente definidas. Los profesores de canto suelen diferir en sus métodos de enseñanza y no tienen un gremio unificado o de convicciones claras y comunes a todos, como resultado encontramos que la educación vocal está llena de contradicciones, y los límites de lo que debe y no debe hacer un profesor de canto son bastante difusos. Si aludimos al término “coaching” nos encontramos con una visión moderna y un tanto ligera de abordar la formación de profesionales de distintas áreas. Se puede definir el coaching como una metodología de aprendizaje dinámica e interactiva que se desarrolla entre un coach (tutor, instructor) y un coachee (aprendiz) que potencia las capacidades y habilidades de este último, ya sea en el plano personal, profesional, empresarial u organizacional, para conseguir un resultado concreto. Ante la carencia de enfoque científico o de organismos que regulen este tipo de disciplinas, la polémica sobre el coaching no se ha hecho esperar y se ha calificado de pseudo-psicología, de ser poco realista, poco ética, entre muchas otras cosas. Así mismo, el coaching tiene sus defensores, quienes piensan que es una alternativa efectiva para la consecución de objetivos desde una perspectiva más humana, emocional y psíquica. El tema es que como hemos visto, los límites entre los roles de un profesor de canto y un coach vocal no se definen claramente, para empezar porque no se tiene demasiado claro lo que hace el uno o el otro. Sólo se sabe que son profesionales que tienen como objetivo lograr que el aprendiz consiga cantar mejor.

El argumento más común para diferenciar a estos profesionales es el siguiente: el profesor de canto se encarga de la técnica vocal, mientras el coach vocal se ocupa de acompañar al aprendiz desde un punto de vista artístico, estilístico y emocional. De esta diferenciación lo que me queda más claro es que los enfoques son distintos. El profesor de canto se encargará de lograr que la producción sonora sea más eficiente, se concentrará en los procesos técnicos de respiración, colocación, articulación, etc. Por su parte el coach vocal se concentrará en la interpretación, en el logro de objetivos más estéticos y en destrabar procesos emocionales o psíquicos que puedan obstaculizar el paso hacia el éxito del aprendiz.

Otro argumento bastante común de diferenciación es que un profesor de canto trabaja en objetivos a largo plazo y un coach vocal se enfoca en procesos específicos. en otras palabras, un profesor de canto es el que visitamos semanalmente para trabajar repertorio, vocalizar, reeducar la parte motriz, aprender a respirar técnicamente, etc. Al coach vocal lo llamamos para conseguir un objetivo concreto, por ejemplo el montaje de un repertorio específico para un disco, puede ser también quien nos ayuda a montar un personaje de un musical, quien nos acompaña en un concierto y nos da herramientas para superar los nervios o para afrontar una dificultad determinada.

No está demasiado claro o definido, pero entre las opiniones que existen sobre qué herramientas debe manejar un profesor de canto vs un coach vocal hay algunas ideas interesantes. El profesor de canto debe ser cantante, conocer herramientas técnicas de canto, debe manejar al menos el piano y saber de teoría de la música y debe tener experiencia docente. El coach vocal debe manejar herramientas básicas de psicología, haberse instruido en coaching, conocer bien los posible oficios de los cantantes, tener un criterio depurado sobre estética, género y estilos de canto, y la experiencia suficiente para asesorar al aprendiz en lo que haga falta. En el papel parece que hemos resuelto el dilema, al menos es lo que parece resultar al reunir los distintos argumentos. El asunto es que no es tan fácil distinguir los límites de todo esto en la vida real.

Es claro para mi que la técnica y la estética, la ejecución y la interpretación, la producción sonora y el mundo emocional, son áreas difíciles de desligar. El canto es una disciplina integral, las dudas de los estudiantes no vienen por separado y no se solucionan por separado. Es totalmente comprensible que en el mundo en el que vivimos haya una tendencia a la especialización y que se busquen profesiones y roles para distintas cosas. Esta separación de responsabilidades me parece que busca que cada quién pueda desarrollar su trabajo de manera más eficiente y de seguro surge de la necesidad de cubrir una cantidad de demandas que los artistas contemporáneos tienen y que cada vez son más difíciles de abarcar. El problema radica en que hablamos de una separación que en la práctica se hace muy difícil, ya que las trabas de un cantante pueden tener distintas raíces en lo emocional, lo técnico, lo conceptual, etc. La forma de resolver esto depende de un trabajo integral y completo. Los profesores de canto, antes de que apareciera el término coach vocal, teníamos claro que nuestra responsabilidad abarca todas esas aristas, y no es poco común que tengamos que trabajar asuntos relacionados con la conducta humana, teniendo en cuenta que el re-aprendizaje motriz, asunto fundamental para la técnica vocal, depende de comprender, entre otras cosas, fenómenos psicológicos. Es fundamental que en el proceso de entrenamiento o de asesoría los objetivos a trabajar con el estudiante estén claros y el profesional debe tener las herramientas para apoyar, acompañar y superar los procesos y retos que se plantean. En mi opinión no es lo más importante si se llama coach vocal o profesor de canto. Lo fundamental es que sus estrategias, su ética, su preparación y su mística de trabajo consigan llevar el proceso de un estudiante a buen término.

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